Creo que aunque fuese a misa todos los días, no lograría que mi perro me siguiese, y aún menos que estuviese quieto allí.
Los budistas deben tener mejor mano para eso, porque en el templo zen budista en Okinawa, al sur de Japón tienen un perro llamado Conan que va cada día a rezar frente al altar.
No es que Conan esté allí callado, sino que se sienta sobre sus patas traseras y junta las manos patas como si estuviese rezando de verdad.
Lo que no consigan los japoneses…
Fuente: nopuedocreer.

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