Se ve a Jaimito volando y le dice a su madre “¡Mira mama, sin vista!” y Jaimito se la peg… ¡¡no!! ¡¡aterriza!! Algo así le pasó a un piloto británico.

Jim O’neil, un piloto británico de 65 años sufrió una apoplejía que le dejó ciego mientras pilotaba su pequeño Cessan en un vuelo entre Escocia y el sur de Inglaterra.
“Fue horroroso. De repente, no podía ver los diales en frente de mí” comentaba O’neil que llevaba 18 años volando cuando perdió la vista a más de 1.600 metros de altura.
Visto los problemas “técnicos” que tenía envió una señal de alerta gracias a la cual un avión de la RAF (Royal Air Force) pudo hacerle de guía. El teniente coronel Paul Gerrard, voló a unos cincuenta metros del aparato de O’Neil y lo guió dándole instrucciones por radio hasta la base de la Fuerza Aérea Británica de Linton-on-Ous en el norte de Inglaterra.
Al octavo intento nuestro piloto ciego logró aterrizar comentando que “Debo mi vida (…) a la RAF”. Tras le milagroso aterrizaje fue enviado al un hospital donde poco a poco a empezado a recobrar su visión.


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